Bucaramanga ha sido reconocida en otras regiones del país como Ciudad de los Parques. Sin embargo, algunos consideran que este apelativo no tiene sentido en la actualidad por el descuido de estas áreas. Otros, defienden esos espacios ciudadanos.
Por Juliana Herrera y Elizabeth Avendaño
rherrera2@unab.edu.coCon 18 parques metropolitanos y 60 locales o zonales, éstos últimos ubicados en los distintos sectores residenciales de Bucaramanga, la capital del departamento de Santander ha sido reconocida como la Ciudad de los Parques.
Algunos son de gran extensión como lo son el ecológico La Flora, de la Vida y del Agua; otros más pequeños como el García Rovira, el Centenario, San Pío, el de Los Niños y el Santander.
La denominación de ser la Ciudad de los Parques se ha perdido con el paso del tiempo, pues el deterioro que se refleja en muchos de ellos, contradice esa categoría.
Según Hernando Pardo, miembro de la Academia de Historia de Santander, esta situación de precariedad de algunos parques se debe a que:
“antiguamente no solamente las entidades se encargaban del mantenimiento, sino los mismos vecinos se interesaban y estaban orgullosos de sus parques, los mantenían muy bien, hoy están muy descuidados, desaseados y ya no hay el mismo interés.
La ciudad ha crecido y la gente se interesa por otras cosas y no por los parques”.
Aunque para este historiador el problema radica en la actitud y la falta de compromiso de los bumangueses, algunos de los ciudadanos que transitan por estos sectores consideran que el abandono de uno de los patrimonios más importantes de Bucaramanga es problema de la Administración Municipal y de las entidades encargadas de vigilar su buen estado:
“No es problema nuestro que parques como el Centenario (calle 33 con carrera 18) estén en completo abandono y deterioro; y no sólo de la estructura como tal, porque ya ni la función de parque la presta al estar invadido por drogadictos y personas que se prostituyen y las autoridades no hacen nada”.
Es la opinión de Javier López, pensionado que cada mañana hace ejercicio físico con el grupo de la tercera edad en el Parque de Los Leones (calle 41 con carrera 39).
Oficina para cuidarlos
Con el fin de rescatar los espacios dedicados al disfrute del aire libre, la recreación y el sano esparcimiento, la Secretaría de Infraestructura del Municipio, creó la División de Parques y Zonas Verdes, encargada del mantenimiento indirecto de los parques; porque hace subcontratación con otras empresas como es el caso de la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga para que esta entidad sea la encargada del mantenimiento de algunos de estos parques.
Según Juan Manuel Ordóñez, coordinador de la oficina de Parques y Zonas Verdes, “la contratación también incluye la construcción de senderos, y mantenimiento de juegos infantiles, bancas, las podas de árboles, consultoría de diseño para el de los Niños y para el nuevo parque de Lomas ubicado en la Carrera 40.
En el sector de las Américas, la inversión de la Administración Municipal es cercana a los 800 millones de pesos, en el primer semestre del año 2006.”
Además de esta obra existen algunas empresas del sector privado que se han vinculado al plan de adopción de parques, con el fin de contribuir a su recuperación y mantenimiento.
Manos al parque, así se denomina el programa ideado por la División de Zonas Verdes, que busca involucrar no sólo a la empresa privada y pública en el cuidado de los parques, sino también a la comunidad en general,
“para que le metan la mano a los parques y así volvamos a sentir amor e identidad por ellos”, aseguró Ordóñez.
Entidades como la Fundación Cardiovascular, Pronalci, Cajasan, Confenalco, Rayco, Cacareo, Cremas, Emab, Acueducto Metropolitano, Terminal de Transportes, entre otras, se convirtieron en padrinos de estos tesoros verdes adoptando sectores como los parques Turbay, Cristo Rey, Santander y Bolívar.
“Aún falta por apadrinar el parque Bruno Giordano, ubicado en cercanías al servicentro la Rosita de la Avenida González Valencia con calle 46.
Esperamos que más empresas y organizaciones ayuden en la causa de recuperar el nombre de Bucaramanga la ciudad de los parques”, puntualizó Juan Manuel Ordóñez.
Uno de los sitios más visitados, según seguimiento realizado por alumnos de algunos colegios de la ciudad en sus horas de alfabetización, es el de La Flora, ubicado dentro del perímetro urbano en la calle 57 entre carreras 33 a 36 y mantenido por la CDMB, Corporación Autónoma de Defensa de la Meseta de Bucaramanga.
“Es un sitio seguro, amplio y todo el que viene puede descansar y respirar aire puro. Aunque a mí me queda un poco lejos, siempre vengo a este parque a hacer ejercicio, es un pulmón vivo dentro de la contaminación de la ciudad”, afirmó Carmen Díaz, de 54 años, quien visita frecuentemente este lugar.
Actividades como caminatas ecológicas, ejercicio al aire libre, dinámicas recreativas y concursos, son orientados por la Administración Municipal, para que las personas disfruten y vean los parques de una manera diferente, incentivando a su vez, el amor y respeto por el medio ambiente.
“No es sólo para ir y sentarse, el contacto con la naturaleza le permite al público disipar las preocupaciones y disfrutar de un espacio ideado para el goce y disfrute de ellos”, puntualizó Ordóñez.
Pese a los esfuerzos de algunas entidades de preservar las zonas verdes de los parques y garantizar la seguridad en ellos, la Policía Nacional destinó a un grupo de jóvenes pertenecientes a este organismo, a fin de controlar el consumo de licor y sustancias alucinógenas en esos espacios.
Residentes cercanos a los parques Las Palmas, Las Cigarras y San Pío, en repetidas ocasiones han manifestado haber sido objeto de robos y de la algarabía a altas horas de la madrugada por parte de las personas que utilizan los parques con otros fines,
“hay muchas parejas que tienen relaciones sexuales detrás de las matas, hay expendio y consumo de drogas”, añade Ordóñez.
Los parques de cemento
Hernando Pardo dice, de manera irónica, que se podrían llamar así, tantas zonas donde el verde de los árboles ha sido cambiado por el cemento.
En su concepto, “la ciudad ya no corresponde a ese nombre, es paradójico ver que mientras crece enormemente en población y construcción, no se han hecho nuevos y grandes parques y los que ya existen están en condiciones muy deplorables”.
Contrario a lo que piensa este historiador, el arquitecto Juan Manuel Ordóñez, afirma que a Bucaramanga todavía se la puede llamar así, aunque estas zonas verdes requieren de algunas adecuaciones para que la ciudad recobre el nombre.
“Si por mí fuera, a muchos de estos parques ya los hubiese intervenido, de manera que no los atravesaran vías.
A estos parques hay que aplicarles el urbanismo y tratar de devolverle a la ciudad esos espacios para que los recorra, los viva y pueda asistir un sábado o un festivo, con su novio o su familia”.
Por eso es que algunos ciudadanos, empresas y organizaciones que invierten en el mantenimiento de los parques se han dado a la tarea de recuperar ese atractivo nombre de la Cuidad de Los Parques y, de paso, lograr que el cemento no absorba estos pulmones verdes que descontaminan y prolongan la vida.